instalación lumino-arquitectónico


La luz es el transmisor indispensable de la materialidad para dar forma y permitir que "jueguen" los volúmenes entre si.
La interactuación entre el observador y la instalación es la movilidad, logrando reconocer en el tiempo diferentes puntos de vista.
Los cambios visuales y materiales, sumados a la volumetría abstracta llevan a la creación de una instalación material y fuerza dinámica, permitiendo plantear infinidad de conclusiones relacionados entre los limites espaciales ext-int.